Es el corazón de este portal, su significado para los miles de cucuruchos y dolorosas es profundo. La música sacra de Cuaresma y Semana Santa es un perenne acompañante en nuestro peregrinar, siempre siguiendo a las imágenes del Redentor y de su amantísima Madre. Las marchas son en muchos casos, el vehículo que nos transporta hasta tiempos ya idos, unidos de forma firme y profunda con nuestros antepasados; con la tradición hecha música y con la música transformada en oración.
Una oración sencilla y honesta, una oración plena de amor. Un amor que sí sabemos correspondido, ya que Dios jamás desprecia al humilde, al franco y al fiel. Las marchas fúnebres guatemaltecas tienen un sabor particular para el oyente, son un pincel al viento que mezcla en armonías, los sentimientos, aspiraciones y muchas veces el dolor de un pueblo que sigue confesándose católico, que se sabe mariano y que aspira a ser cristiano vivo y militante.
Los cucuruchos y dolorosas comparten, cada quien con una apreciación distinta, la escogencia de marchas que tienen a bien presentarnos los encargados de los cortejos procesionales. Esos mismos cucuruchos y dolorosas escucharán con enorme emoción los programas radiales que desgranan en breves minutos las melodías y el misticismo que las marchas traducen a los oídos de sus fieles escuchas.


