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La Merced - Ejemplo de Amor

La esencia del trabajo
que se realiza en La Merced es el compromiso. Esto implica
un profundo examen de conciencia, porque comprometerse a
servir y dar lo mejor de uno
Lo
tradicional es hablar de adornos, recorridos, la imagen de veneración
como elemento artístico, los colaboradores y otros elementos
complementarios de la organización de los cortejos procesionales. Pero
la tarde del 21 de Febrero tuvimos una charla muy distinta con Inés
Valdeavellano de De León y con Arturo Zepeda, responsables de mantener
incólume, la tradición, sobriedad, sencillez e integridad del cortejo
procesional mercedario del Viernes Santo.
Acceder
de primas a primeras al entorno privado del Culto a la Consagrada
Imagen de Jesús no es sencillo, pero tampoco es un valladar insalvable.
Se trata de ver con los ojos del alma y comprender a cabalidad, que más
allá de la pompa y solemnidad, hay un eterno compromiso de amor entre
los devotos y el canal de comunicación con Dios que es representado por
medio del Nazareno mercedario. Tomando en cuenta estas previsiones y
reconociendo lo valioso del público acto de devoción, penitencia y
espiritualidad que el anual recorrido de las calles por parte del
Patrón Jurado representa, intentaremos transmitirles con la mayor
fidelidad posible, lo que los antes mencionados han compartido de
manera sencilla, pero profunda. Porque aspiramos a que nuestros
lectores y visitantes, tenga una imagen más completa de este
maravilloso mosaico de fe, tradición y veneración.
De
Jesús de La Merced se puede decir mucho y escribir aún más, pues a lo
largo de los años, hemos visto un proceso de perpétuo movimiento hacia
la perfección. Sin embargo, el sello mercedario y la llamada "mística
mercedaria" han evolucionado. Eso sí, manteniendo los elementos
fundamentales que le han dado credibilidad, reconocimiento y respeto
por parte de los feligreses en general y las asociaciones y hermandades
de Pasión en particular. Su piedra fundamental lo constituye gente
comprometida con el ideal y óptica de vida que la imagen de Jesús nos
propone. El comprender que la sencillez y honestidad son los metales
que componen la incorruptible aleación que abre todas las puertas y le
da seguridad a este mundo de incertidumbre, búsqueda desenfrenada del
placer, egoísmo, violencia e indiferencia.
Ser
pueblo, sin perder la esencia mercedaria es un reto. Y eso se ha
logrado por la casi imperceptible, pero firme unión entre las
generaciones. Por muchos años se identificó al grupo de colaboradores y
líderes mercedarios, con gente mayor; que propugnaba ideas
preconcebidas e inmutables. Pero La Merced no es eso, sino una siempre
fresca propuesta anidada en la caridad y sencillez.
Impregnados
de una religiosidad firmemente apoyada en la caridad y la empatía.
Porque para ser ejemplo, hay que comprender primero el sufrimiento, las
aspiraciones y las sencillas alegrías de los devotos de Jesús. Por eso,
en La Merced se esfuerzan en grado casi heróico por alcanzar a los
sencillos, a los espectadores, a los cucuruchos y devotas sin rumbo...
que en su justo momento serán impactados por los elementos del cortejo
que giran alrededor del Nazareno, siendo invitados en la intimidad de
su alma para acercarse a Jesús.
Ahora,
los jóvenes buscan el placer, la complacencia y se arropan con el
cinismo. Pero la empatía, el sacrificio y la autenticidad que los
organizadores y colaboradores del cortejo mercedario ponen sobre el
tapete, está ahí, para arrastrar con la dulzura de su ejemplo a los
indiferentes. Hablar de Jesús de La Merced, es hablar de una historia
de amor... profunda, honesta y eterna. Es hablar del respeto, cariño y
gratitud que el pueblo guatemalteco le profesa a toda hora y en todo
momento.
La
tarde del catorce de Febrero nos acercamos al Salón de Jesús para poder
llevar a cabo dos tareas muy importantes. La primera, proceder a hacer
efectiva nuestra inscripción, proceso que fue ágil, amable y muy
sencillo, nuestra felicitación a todos los involucrados; desde el
cartabón, pasando por los encargados de atención al cucurucho y los
colaboradores mercedarios que estuvieron prestos a orientarnos y hacer de esta tradición, una experiencia sumamente agradable.
Pero
luego venía lo más importante de la tarde para nosotros en Marchas
Selectas. Ya que nos hemos planteado presentar las diferentes etapas
por las que los valiosísimos colaboradores de La Merced ofrecen un acto
de amor y devoción, en su interacción con las devotas y devotos
cargadores. Y ahí en pleno Salón de Jesús, recibimos la amable compañía
de Rafael Reyes, Coordinador del proceso de Inscripciones. El buen
Rafa, nos informó del salto cuántico que La Merced ha dado hacia la
tecnología. Un salto lleno de fe, para facilitar a la razón de ser del
cortejo: los cucuruchos, una atención de gran calidad y exactitud. El
Coordinador nos habló de cifras, logros y objetivos claros y concretos.
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Imágenes del
Reportaje sobre La Merced

Tuvimos
la enriquecedora experiencia de charlar con Don Adolfo Mazariegos, otro
profesional comprometido con este renovado culto a la C.I de Jesús
Nazareno de La Merced. Con gesto amable y en compañía del joven
estudiante de medicina Arce, nos platicó de los jóvenes cucuruchos,
algunos de ellos extraviados entre el oropel de los distintivos y las
túnicas, paletinas y cinturones lujosos, que han dejado de lado la
esencia de esta demostración pública de fe... de este antiguo, pero
enraizado acto penitencial.
Ambos,
Arce y Mazariegos muestran dos caras de la moneda, un hombre ya maduro
y un joven adulto que a pesar de los vaivenes de la vida del siglo XXI,
no dejan de lado su amor por Jesús de La Merced, siempre dulce, siempre
comprensivo, pero sobre todo, siempre dispuesto a escuchar y sanar
nuestros dolores y angustias de espíritu.
Así
mismo tuvimos la grata experiencia de charlar largo y tendido con quien
ahora se encargó de la inscripción de los queridos "sanjuaneros", la
materia prima de la que se nutrirán las filas en los años por venir.
Doña Dinah de Sierra, un tanto nerviosa al principio, se comportó a las
mil maravillas luego de tomar confianza, para contarnos sobre su
experiencia en un hogar de cucuruchos, donde la devoción brota de
manera natural. Logrando esa ansiada integración que se ha alejado
tanto de nuestra Patria. La observamos, hombro con hombro al lado de
sus hijos, su esposo y su hija, quienes llevaban a cabo otras tareas
dentro del perfecto ejercicio de logística que conforma "la inscripción
en La Merced".
Ansiamos
llegue el próximo sábado, para poder continuar con esta serie de
reportajes, que nos llevará en profundidad a conocer los puntos de
vista, el amor y dedicación de las personas y cristianos que se han
echado sobre los hombros una tarea de titanes: mantener viva y en
constante superación, la tradición del cortejo del Nazareno Mercedario.
El Licenciado Raúl Valdeavellano Pinot - El Gran Mercedario en su Centenario
El Relato del Cirineo
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