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Cartabones y Ciriales
Jesús del Consuelo En la Víspera

Es la tarde de un día cualquiera, perdido en un mes lejano a la querida cuaresma. El templo está en silencio. Afuera el ruido de bocinas y motores recuerdan las carreras normales de una tarde de trabajo. Pero no es una tarde cualquiera. Estoy triste, una pena parte mi corazón y necesito compartirla con un amigo, con alguien que me conozca, con alguien que me quiera.

Y Él allí esta. Como buen amigo no necesito del protocolo para avisar de mi llegada. Pareciera que me esperaba. De hecho es así. Sabe que voy a llegar, sabe lo que siento y lo que pienso. Lo sabe todo, pues Él es todo.

Y como pasa con los buenos amigos, no necesitamos de palabras, no necesito de antecedentes y explicaciones. Basta una mirada. Basta verlo, basta sentirlo. Súbitamente me olvido del entorno, me olvido de los problemas, las dudas, los enemigos, los ruidos, el mundo.

Somos Él y yo. No necesito hablarle. No necesito decirle que una daga de dolor parte mi corazón. No necesito decirle que me falta fuerza, que me falta convicción… que me falta fe. Sin ninguna presentación o saludo previo, apenas alcanzo a cuestionarle ¿Qué pasó Señor? Una mezcla de dolor, rabia e impotencia se apodera de mí. Lloro, bajo la cabeza, cuestiono, pregunto, acuso.

¿Y Él que hace? Nada. Alzo la vista y esos hermosos ojos me siguen viendo fijamente. No dice nada y lo dice todo. No responde mis dudas ni evade mi enojo, enjuaga mis lágrimas, las hace suyas, no le quita peso a mi cruz, la toma y convirtiéndose en el mejor Cirineo, toma la cruz por mí y la lleva. No me explica nada, no tiene por que hacerlo ni yo entendería.

Simplemente me levanta, me hace sentir que me ama, que me quiere, que dio su vida por mi y que ahora está conmigo. A cada momento y en cada instante. Que sufre por mí y no me quiere ver así. Que mi dolor, al igual que mis pecados, merecieron el precio más alto jamás imaginado: la vida de Dios mismo.

Soy yo Jesús del Consuelo, mi alma indigna del cielo otra vez te suplica perdón. Te dice que me duele, que me cuesta mucho, que me siento sólo. Soy yo Jesús Del Consuelo quien necesitado acude a tu fuente eterna de paz y bendición. Te imploro que tu velo me cubra para disipar la angustia y la opresión, y que me nutra el viviente arroyuelo de tu corazón

Me doy cuenta que busco tu amor fraternal sin paralelo, como lo haría Fray Miguel en esas largas y envidiables noches de diálogo contigo. Quiero que desaparezcan las horas de duelo y quiero que mi alma se vuelva feliz oblación. Deja pues Jesús del Consuelo que se cumpla esta humilde ambición. Entiendo que no se trata de un nombre, es una sensación, es una convicción, es una forma de vivir, de sentir, de amar, es una mirada de Consuelo.

No es una tarde cualquiera, es una tarde con su mirada, su presencia, su rostro, con su amor, con su Consuelo. Es una tarde donde sin decirme nada, lo dice todo. Es una tarde que sin hacer nada, lo hace todo. Es una tarde donde me recuerda que está siempre allí. Esperándome, tomado fuerte la cruz por mi, porque le duele tanto a mi como a Él, porque me necesita tanto como yo a él porque me ama más que yo a Él.

Es una tarde de amigos, entre un cucurucho y su Nazareno, entre un Padre y su hijo. Es una tarde de amor. No, no es una tarde cualquiera. Es una tarde donde salgo convencido que se cumplirá su deseo. Reinarás en mi alma al confesar en ti yo creo. Es una tarde donde olvide mis tristezas, mis problemas, mi dolor; lo olvidé todo al ver su dulce faz enternecida. Es una tarde con Jesús del Consuelo.

UN RECOLECTO

Con cariño para Don Francisco, que está con Jesús del Consuelo Guatemala 2007.

 

 

 

Seguramente al momento de leer estas líneas usted ya cumplió con el proceso de inscripción en varias de las Iglesias y cortejos de la próxima e inmediata Cuaresma y Semana Mayor. También ya estará con las "penas" de revisar como está la túnica o el traje. Tal vez la dieta del año no fue la mejor y habrá que hacer ajustes estratégicos para que cierre el saco o el cinturón.

También empezará a llevar a su oficina, hogar o vehículo los discos de marchas. Empezará a buscar cuanta información aparezca en los diarios o medios. Estará pendiente de los programas y estaciones que escuchamos durante esta época. ¿Y por que no? habrá nostalgia por aquel familiar o amigo cucurucho que ya no estará en filas. Posiblemente usted sea un orgulloso padre o madre que ansía que por primera vez le acompañe en filas algún sobrino o su propio hijo.

Pero ¿será necesario sólo cuidar lo externo? La Cuaresma es un maravilloso tiempo no sólo para vivir nuestras tradiciones y devociones, sino también para dar testimonio en todos nuestros ambientes sobre el mensaje que busca dejar éste tiempo: prepararnos para la fiesta de las Fiestas, la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

La Santa Madre Iglesia nos propone y pide que llevemos un itinerario que perfectamente puede acompañar el escuchar marchas o caminar en filas. Acerquémonos a nuestra parroquia, al sacramento de la Reconciliación y Comunión, a la liturgia del día pero sobre todo acerquémonos a Dios. Él nos espera todo el año y está listo para no quedarse en un anda, en un turno o en una túnica, sino ir con nosotros en todo momento de nuestra vida.

Con cariño y mucho respeto:
UN CUCURUCHO

Y tu Padre que está en lo secreto   Mi Jesús

El Evangelio del Miércoles de Ceniza nos recuerda que para entrar en contacto con Dios Padre no se necesitan grandes oraciones ni manifestaciones públicas. Vaya no se trata de que todos se enteren del ayuno o caridad que realizó, sino de que se entere mi Padre, que está en lo secreto.

Recuerdo esto porque pareciera que en ocasiones las queridas tradicionales cuaresmales hacen que perdamos esta recomendación de vista. El querer llevar en hombros a nuestras queridas imágenes sólo en los turnos de honor, o sólo en los Días Grandes, inclusive el llevar el estandarte, monograma, distintivo, condecoración o cualesquiera identificación que marque un rango de “mayor importancia” dentro del cortejo.

Puede significar un cariño para con la imagen o con la hermandad. Pero cuando no dimensionamos el objetivo penitencial de la hermosa tradicional cuaresmal, también perdemos mucho del verdadero sentido que los cucuruchos le debiésemos dar a esta época tan maravillosa como esperada dentro del año.

Ojala y no sigamos esa actitud. Y si la tenemos pues podamos reencontrarnos con el verdadero sentido penitencial, mi relación no debe ser cargar para ser visto por la familia, la novia, los hijos, los amigos o los hermanos. Debe ser para tener ese particular momento de cercanía y oración con Dios Padre.

Y cuando lo hagamos, nuestro Padre que está en lo secreto lo agradecerá

 

¿Que estaríamos dispuestos a hacer por nuestro Jesús?, por esa imagen a la que tanto amamos y queremos, pues a través de ella nos vemos cerca de Dios Padre. Personalmente recuerdo el Domingo de Ramos de 1992, cuando un infortunado incidente puso en peligro al Nazareno Josefino a inmediaciones del Parque Colón. No olvidaré el testimonio de un cucurucho abrazado, protegiendo la túnica del Rey del Universo diciendo "Yo me quemo con mi Jesús".

Sin llegar a situaciones tan extremas no podemos olvidar cuantas veces hemos recorrido varias horas soportando sol, cansancio, hambre, sed, alguna ampolla o dolencia en la pierna o los pies. Hemos soportado lluvias y frío de la madrugada o de la noche, esperando en filas para obtener un turno, caminar varias cuadras para llegar o retornar del templo de nuestras tradiciones. Dejar por un tiempo a la familia, a los amigos, a los seres queridos para mantener viva nuestra tradición.

¿Que estaríamos dispuestos a hacer por nuestro Jesús? ¿o por la Dolorosa de nuestra devoción? Seguramente muchas cosas. Y si magicamente Él o Ella nos hablara para nosotros sería como una orden. Bueno en la época de la Cuaresma seguramente esa manifestación divina tendrá una especial solicitud para nosotros.

No nos pide grandes y extremos sacrificios que vayan contra nuestra integridad física. No pide que nos arriesguemos sin razón alguna. Nos pide algo más sencillo, que los busquemos en la eucaristía, en el sacramento de la reconciliación.

Que no sólo lo veamos en el rostro de nuestras queridas imagenes, sino también la veamos en el rostro de nuestros hermanos, incluyendo a quienes nos maltratan, nos ignoran, nos hacen daño, en fin. Incluso en ese ser al que no saludamos o ignoramos, allí también está MI JESUS.

Que esta Cuaresma, aparte del sacrificio que conlleva acompañar nuestros queridos cortejos, "mortifiquemos" también nuestro orgullo, nuestra dignidad y acerquémonos a la eucaristía, a la confesión y comunión y principalmente resucitemos con Jesús, por encima de nuestros problemas y diferencias, y llevemos a MI JESÚS también a esos ambientes donde nos cuesta mucho verlo o ubicarlo

Si te recuerdas   Vamos Señores

La liturgia de esta época es hermosa en reflexiones, incluso se puede decir un poco dura cuan más cierta sea. Uno de los pasajes que más llama la atención y que me permito adaptar hoy es el pasaje cuando se nos dice que si al momento de acercarnos al altar y dejamos nuestra ofrenda recordamos alguna afrenta o situación complicada con un amigo o familiar, debemos dejar a los pies de altar nuestra ofrenda, ir a a hacer las paces y luego retornar.

¿Que pasaría si nos hacen una solicitud similar previo a tomar nuestro brazo respectivo? Creo que seríamos varios los que tendríamos que medir mucho lo preparado que estaríamos antes ir en filas y tomar turno. En ese sentido es importante que demos también a nuestros actos de fe externa el tinte adecuado para que también en la tradición cuaresmal se puedan vivir esos momentos de conversión.

Es muy difícil. Sobre todo porque en muchas ocasiones nos sentimos molestos, incluso tal vez con toda la razón. Nos ofendieron, difamaron, faltaron al respeto, en fin situaciones que pudieron afectar. Pero también de eso se trata el período cuaresmal. Dejar en la muerte en cruz nuestros resentimientos, envidias, molestias y malos deseos y resucitar a una nueva vida que nos ayude a ser mejores cristianos, mejores ciudadanos

Mientras tanto, en estos días, cuando vemos nuestra túnica verificamos el estado de la paletina, del cinturón, del capirote, miremos como está el estado de nuestro corazón y antes de colocarnos nuestro turno en el pecho, ir a buscar a la persona con la que peleamos y hagamos las paces. Después de ello, poemos ir tranquilos a cumplir con nuestra devoción. Ese será el mejor regalo que le podemos dar a la imagen de nuestra devoción.

 

Llegó el momento. ¿Cuántas horas, días, semanas o meses hemos anhelado éste momento? O acaso no le ocurre que al escuchar la marcha de su predilección, o visitar el viernes al Nazareno o imagen de su devoción, la mente le traslada a esa cuadra o al momento del turno que tanto anhela. Pues bien, el día finalmente llegó. La temprana Semana Santa 2008 ha llegado.

Ojala estos 40 días, aparte de preparar la túnica, escuchar la música de nuestra predilección, volver a encontrarnos con los amigos y compañeros de filas, también debimos aprovechar el tiempo para acercarnos a los ritos y momentos de reflexión que la liturgia cotidiana nos propone.

Es normal que nos ilusione si nos correspondió un buen turno, una marcha de nuestras favoritas. Talvez extrañaremos al amigo o familiar que no está con nosotros, o tal vez nos ilusiona ver que nuestro sobrino, hijo, nieto ya se incorpora a filas de procesiones mayores. Pero cargar significa más que eso.

Hace algunos días escuchaba a un cucurucho “de la vieja guardia”. Comentaba que antes de llegar a su turno, calculaba una media hora antes para llegar a la Iglesia y rezar el Santo Rosario ¡Que hermosa expresión de fe! No sólo acompañar a mi Nazareno, sino también rezar, pensar, platicar.

Y será importante que no dejemos a nuestra imagen al final del turno. Lo debemos llevar en nuestro corazón, en nuestros actos y en nuestra vida. Como diría Juan Pablo II El Grande, no podemos tener divorcio entre nuestra fe y nuestros actos cotidianos.

Así que como escuchamos en filas Adelante Señores, nos espera una nueva Semana Santa. Pero lo que esperamos durante todo el año en ansiedad, debe durar todo el año en nuestro actuar. A disfrutar la gran semana, a agradecer el amor que Dios tuvo al sacrificar a su hijo único por nosotros, a resucitar con Jesús, piedra fundamental en nuestra fe y que justifica todo lo que se hace y principalmente a caminar siempre hacia delante. Vamos Señores, caminemos para delante por favor.

Resucitó   Don Karol

Dicen que los cucuruchos desaparecemos para esta semana. No lo creo, desaparecen las túnicas, los capirotes, los cascos, los guantes. Pero creo que volvemos a servir en las parroquias, en las acitividades laborales, a nuestros ambitos diarios. Lo importante es seguir anunciando que veneramos a un DIOS VIVO. Como muestra, aunque dicen que no es bueno copia correos, me permita adjuntar este que me pareció interesante.

Un milagro en un homicidio ocurrido en Egipto
Un hombre musulmán de Egipto mató a su esposa, la enterró con sus hijas, una
de 8 años y una recién nacida. Las niñas fueron enterradas vivas!!!!
El fue a la policía y reportó que un tío mató a sus hijas.
15 días después, otro miembro de la familia murió. Cuando lo fueron a
enterrar, capi
encontraron a las dos niñas bajo la arena. VIVAS!

Este incidente ha provocado mucho enojo en el país. El padre será
ejecutado. Se le pregunto a la niña mayor como había sobrevivido. Ella
dijo: 'Un hombre que vestía un traje blanco brillante, con heridas de
sangre en sus manos, vino todos los días para alimentarnos. El
despertaba a mi mamá para que mi mamá continuara amamantando a mi
hermanita.'

La niña fue entrevistada por la Televisora Nacional de Egipto por una
conductora de noticias musulmana quien llevaba puesto un velo. Esta
mujer dijo: 'Este no pue de ser otro que Jesús, porque no hay otro que
pueda hacer esas cosas.'

Los musulmanes creen que Isa (Jesús en el idioma árabe) puede hacer
esto. Pero para ellos las heridas muestran que El realmente fue
crucificado, y que no queda la menor duda que El esta VIVO! Esta muy
claro que la niña no pudo haber inventado una historia semejante y que
de ninguna manera ellas hubieran podido sobrevivir sin un verdadero
milagro.

Los líderes musulmanes van a tener un tiempo duro tratando de
ver que hacer con esto, pues la popularidad de la película 'La Pasión
de Cristo' no los ayuda. Siendo Egipto el centro de comunicación y
educación del Medio Oriente.

Puedes estar seguro que la historia se hará saber.
Por favor sigue compartiendo esta historia con otros.
Dios dijo en Jeremías 17:7: Yo bendeciré a la persona que pone su confianza
en mí

FELICES PASCUAS DE RESURECCIÓN

 

Soy de la generación que hasta hace poco tiempo teníamos mentalmente como referencia a un único Papa Juan Pablo II El Grande. Pero de alguna forma la historia de mi generación cambió hace tres años con su agonía y posterior muerte. Debo reconocer que en esa envidia que tenemos los humanos con la muerte, pedí a Dios que no nos lo quitara. Pensaba que sólo Juan Pablo II podía llevar adelante a la Iglesia en este momento tan particular de la historia.

Pero bueno, el tiempo terminó y ahora Juan Pablo II intercede por nosotros. Pero como siempre la cruel muerte no puede quitarnos lo vivido. Jamás olvidaré la emoción de ver, por primera vez en Guatemala a un Papa. Esa efímera imagen del Papa móvil pasando rápido por la séptima avenida del centro Histórico en 1983 y verlo en la tarde en el Colegio Don Bosco es uno de los momentos más preciosos que guardo en mi memoria.

Como olvidar la visita del `96. Como cucurucho me emocionó mucho el saber que Juan Pablo II identificaba a Guatemala, entre otras cosas, por las bellas alfombras. Recuerdo al cansado amigo de los guatemaltecos que nos visitó en el 2002, un preludio indudable de su despedida. En todo caso Juan Pablo II dejó no sólo sus enseñanzas sino un ambiente de paz. Por unos días los guatemaltecos nos olvidamos de diferencias de género, condición socio económica, edad, incluso credo religioso. Una persona fue capaz de unirnos.

Hoy quedan sus recuerdos y sus enseñanzas. Son muchas, una que a mí como cucurucho me resuena cada momento es cuando nos dijo que no podíamos tener división entre fe y vida. Si profesábamos una creencia, la teníamos que hacer vida con nuestros actos. ¡Que difícil y que sabia petición¡ Cuantas veces es fácil esconder en mi vida la túnica, el capirote, el escudo de la hermandad, el turno o el cariño hacia mi imagen y vivir lejos de lo que profesamos en filas.

Hace unos años, un cucurucho me decía ¡imagínese si todos los que caminamos con Jesús para Cuaresma y Semana Santa fuésemos buenos cristianos durante el año¡ Esta sociedad no sería la misma.

Es difícil, pero las utopías son retos para los cristianos. Hoy a tres años de su muerte, aparte de las oraciones podemos evocar el hermoso canto Tu Eres Pedro y seguir las enseñanzas de Benedicto XVI, pero también recordar la hermosa frase Juan Pablo amigo, Guatemala está contigo. No sólo con las oraciones, también con los actos que no exista división entre fe y vida El Grande Juan Pablo II desde el cielo con aquella hermosa sonrisa nos lo agradecerá y nos dirá Guatemala, os llevo en el corazón

Jorge Luis   Un Alemán muy Yankee
Luego de las carreras de ésta época es bueno reflexionar sobre algunos aspectos. Creo que empiezo una época donde ninguna Semana Santa se parece a otra. Siempre habrá algo distinto, conoceremos a alguien o despediremos a alguien, incluso talvez sin saber que el próximo año ya no esté en filas.

A mi me ocurrió con varios cucuruchos éste año. Por todos ellos elevo una oración, con la convicción en Cristo Resucitado que todos estarán en las filas eternas de orgullosos cucuruchos que vivirán el momento más esperado e importante, el conocer al Dios Vivo

Uno de ellos es Jorge Luís Azurdia. ¡Quién diría que el verlo el Domingo de Ramos del Año Pasado sería la última vez que platicaríamos. Creo que no me ubica, eso no importa yo sí. Recuerdo a un dinámico y barbado personaje que junto a Monseñor Tomás Barrios dinamizó mucho del culto a la Virgen de Guadalupe en su Santuario de la 8ª. Calle. Con el tiempo Monseñor pasa a San José y veo al mismo personaje organizando una de las procesiones con mayor tradición en la Semana Santa.

Dicen que genio y figura, pues bueno me contaba un amigo que Jorge Luis al ver la procesión el recién pasado Domingo de Ramos cerca del Instituto Belga les reclamó el retraso en el horario establecido. Para tal procesión, tal exigencia.

Creo que con la ventaja que ésta época tiene la tecnología, es necesario me parece no olvidar a esos personajes que son parte fundamental en el mantenimiento, crecimiento y difusión de nuestras tradiciones cuaresmales.

Así pues a la distancia un sencillo pero desde mi modesto punto de vista para una persona que dedicó muchos años de su vida al Rey del Universo, quien seguramente lo recibió y agradeció su cariño y dedicación. No será lo mismo el próximo Domingo de Ramos, pero nunca una Semana Santa se parece a la otra. En nombre de los josefinos, Jorge Luis Azurdia Sagastume GRACIAS a disfrutar y recibir lo sembrado.
  Un buen amigo, seguidor del béisbol me contaba con mucha emoción que lo que más le emocionó al visitar el mítico Yankee Stadium en New York fue al que visitar las grandes placas que recuerdan a los jugadores representativos del equipo del Bronx, la más grande en el jardín central recuerda la misa que en su momento realizó Juan Pablo II, El Grande.

Comentó esto porque fue interesante ver las imágenes que mostraban la visita de Benedicto XVI la pasada semana por Washington y Nueva York. Incluso decidí verlo en un canal de noticias estadounidense para ver, con cierto morbo debo reconocer, los comentarios y aspectos que despertaba la visita.

Debo reconocer que me sentí orgulloso de ver que el Santo Padre es una figura que trasciende la realidad católica. Sigue siendo un icono mundial cuya presencia siempre tiene algo que decir. En este caso tomando un tema por demás escabroso, pero de frente, sabedores que nuestra Iglesia, como humana que es, se han dado situaciones lamentables pero que no debe disminuir la importante laboral pastoral.

Ver el Yankee Stadium lleno, no por un juego de béisbol que es muy usual, escuchando atentos el mensaje y la presencia de Don Benedicto XVI. Nuevamente la presencia del Santo Padre, representante de Jesucristo en nuestra tierra es viva y actual. No son necesarias las comparaciones, ni las críticas.

Somos libres de verlo desde la óptica que deseamos, pero no cabe duda que nuevamente un alemán con mirada serena, sonrisa de Buen Pastor pero la firmeza que da la autoridad instituida por Jesucristo fue capaz de nuevamente demostrar que somos una Iglesia viva, firme en sus convicciones y una autoridad moral que debe rescatar los valores que en nuestra sociedad cada vez los observa menos.
Vayan y anuncien el Evangelio   SEÑOR, HAS QUE ME PAREZCA A TÍ
Decía San Juan Bosco que una de las cosas más agradable de la Iglesia Católica es que las grandes y profundas enseñanzas vienen en ideas cortas, fáciles de entender aunque cueste llevarlas a la práctica. Luego de la Ascensión del Señor, el mandato a los discípulos es el mismo que dio en vida el mismo Jesús “Vayan y prediquen el Evangelio”.

Creo que éste tiempo es especial para los cucuruchos, la nostalgia nos invade y no nos permite disfrutar todas las enseñanzas de la liturgia. Tal vez por la tristeza de la época pasada, o porque se nos facilita más llevar las instrucciones eclesiales con nuestra túnica y las queridas marchas.

Pero si vamos a lo profundo del tema, ahora Jesucristo nos pide que dejemos de momento la nostalgia por la recién pasada Semana Santa, que vivamos intensamente el momento litúrgico como en su momento vivimos los días grandes. El que venga el tiempo ordinario, no quiere decir nada más que debemos vivir la santidad de lo cotidiano.

Mi Jesús, como decimos en Semana Santa no nos pide que lo llevemos en hombros, pero si que lo llevemos en nuestro corazón y que lo anunciemos en todos los ambientes que frecuentamos: casa, trabajo, estudios, la misma Iglesia donde a veces parece que olvidamos esa enseñanza básica.

Como decimos en filas, vamos señores, también en la época de los rezados del Corpus en nuestra parroquia también es necesaria nuestra presencia. Y en esta golpeada Guatemala, donde las malas noticias aparecen a cada momento, podemos divulgar con mucha fe y con nuestros actos, la noticia de un Jesucristo vivo y que nos pide que vayamos a anunciar el Evangelio
 

 

El domingo previo al Día del Padre escuchaba un hermoso canto cuyo mensaje me parece se puede aplicar perfectamente a las celebraciones del 17 de junio y del Día del Padre “Señor permíteme parecerme a ti, pues mi hijo (tal vez mi alumno) se quiere parecer a mí”. Reflexionaba sobre la importancia de quienes tenemos la bendición de ser padres de familia y como eso conlleva la confianza que Dios nos tiene para darnos a cambio la vida de una pequeña persona bajo nuestra responsabilidad.

Cuando mi hijo nació, al momento del parto el doctor me dijo “Felicitaciones, ya tiene con quien ir al estadio”, pero dentro de mí pensé “mas bien, ya tengo con quien andar en filas”. Y creo que ese pensamiento pasó por la mente de mi papá cuando yo nací, y por la mente de mi abuelo cuando mi padre nació.

Y es que para los cucuruchos, el ver a un hijo es dar gracias a Dios por el milagro de la vida y por prolongar esa hermosa tradición que hemos heredado de nuestros padres y que esperamos puedan amar tanto como nosotros nuestros hijos, para que también la quieran compartir con nuestros nietos.

Pero volviendo al tema de partida ¿Qué significa la paternidad para el cucurucho?, porque al igual que nuestras tradiciones es hermoso compartirlo con una parte de nosotros mismos, pero que pasa el resto del año, cuando la túnica esta colgada en algún lugar de nuestra casa y el cucurucho va a su trabajo, su estudio, su familia.

Don Bosco solía resumir su ideal en formar buenos cristianos para la Iglesia, y honrados ciudadanos para la sociedad Es un ideal que en nuestra querida Guatemala ayudaría mucho tomando en cuenta la crisis y falta de valores que vemos a diario en los actos públicos y privados. La violencia, la intolerancia, el racismo, el desprecio por la vida y la persona es algo tan cotidiano como comer frente a un televisor y observar en las noticias la cantidad de personas que asesinan en un día, y nosotros tenerlo tan normal como pedir más tortillas o café.

Más allá de lo comercial de estos días, me parece importante reflexionar sobre estas dos fechas. Principalmente entre nosotros los cucuruchos. Ser maestro o ser padre no es una tarea fácil, pero si Dios la confió en nosotros, recordemos que jamás nos dará una cruz que no podamos llevar.

Eso sí no podremos solos, necesitaremos la ayuda de Él. Por lo que si ser quiere para hacerlo, respetuosamente le pido que esta noche, o mañana cuando termine o inicie su día con una oración, la haga agregando en su oración una frase corta que puede ser un ideal de vida: “Señor permíteme parecerme a ti, pues mi hijo) se quiere parecer a mí”

Jocotenango   La Vida
El actual trimestre es mariano por excelencia. En el caso de Guatemala, al menos de la ciudad capital, partiendo de la celebración de la primera vecina del Valle de la Asunción, pasando por la natividad de la Santísima Virgen en septiembre y llegando al mes del rosario en octubre.

Es normal que a estas alturas del año los cucuruchos suspiremos con cierta nostalgia pues vamos cerca de cinco meses después de Semana Santa. Pero es importante que no olvidemos la importancia que tiene para nosotros el saber aprovechar y vivir los momentos particulares que el resto del año litúrgico tiene.

En el caso de las festividades marianas, aparte de reafirmar nuestra fe por medio de la celebración del dogma de la Asunción, nos permite combinar con la otra parte que nos fascina de las tradiciones, el volver con cierta nostalgia a los lugares y tradiciones que nos identifican con los puntos que mágicamente nos vuelve a nuestra niñez.

Ojala que tengamos tiempo de volver al Hipódromo. De alguna forma reconozco que preocupa situaciones como lo que ha cambiado esa tradición. Talvez, como diría Juan XXIII, debemos ver los signos de los tiempos. También a veces el no actuar, el no participar no ayuda a mantener algo.

Redescubramos los valores de nuestras tradiciones. La gastronomía, los juegos, la ilusión de ganar los premios. Y demos también el valor de cada cosa y momento. Principalmente no dejemos que la nostalgia de las marchas y túnica nos evite disfrutar de los alabados. Esos rezados también son tradición, no con el atuendo, pero si con la misma devoción. La devoción de hijos por nuestra Madre. Feliz fiesta de Jocotenango, feliz fiesta de la Asunción.
  Revisando un diario la semana pasada me encontré algo paradójico. Por un lado se recordaba una festividad que me parece que para muchos cristianos y cucuruchos nos pasa desapercibido, la Natividad de nuestro Santísima Madre, la Virgen María.

Una nota marcaba festividades propias de la fecha, específicamente en Candelaria, Santo Domingo y Recolección. Con su particular estilo y con lo que el tiempo nos dejó ese domingo que litúrgicamente es muy rico en enseñanzas y además para los cucuruchos es una especie de banderazo para toda ésta época, aderezada con el querido mes del rosario.

Pero fue triste leer a la par una columna de “una feminista defensora de los derechos de la mujer” que hablaba sobre el “derecho” que tienen de hacer con su cuerpo lo que se quiera y que nadie debe meterse con ellas terminando su columna con una triste como grotesca frase "Saquen sus rosarios de nuestras vaginas."

Tal vez por no ser mujer me cuesta entender ese punto de vista de Respetar “mi” cuerpo cuando lo que se hace no es extraer una muela o un órgano vital propio, sino un ser. Ser por cierto concebido no por Gracia del Espíritu Santo, sino por una relación que si vamos a su génesis no busca la satisfacción personal, sino prolongar la raza humana. Así que lo primero que no tiene que dejar en su vagina no son nuestros rosarios sino otras cosas.

Creo que el tema del aborto, y quienes lo defienden, pasa más por una manifestación del relativismo de nuestra sociedad. Queremos comer de todo pero no sentir pena por nuestra apariencia física y tener cuerpo de botella de gaseosa, queremos tener muchos títulos pero no estudiar. Queremos comprar cosas y tener dinero pero no trabajar. Queremos disfrutar, pero no asumir nuestra responsabilidad. Tenemos claro nuestros derechos pero la visión se nos pone borrosa con nuestros deberes.

Luego veo cierta contradicción en los argumentos. Por ejemplo, si tanto se pregona el derecho de hacer con su cuerpo lo que quiera, ¿Por qué no reclaman a sus respectivas madres por no “hacer con su cuerpo lo que hubiesen querido”? Tal vez si en su momento esas madres hubiesen tomado otra decisión, ellas no hubiesen nacido, PERO SE RESPETABAN LOS DERECHOS DE LA MUJER

No me creo dueño de la verdad, conozco a la columnista que apoya esta idea y su vida es triste y patética, pero como diría el recordado Padre Gervasio Acomazzi no se trata de descalificar a las personas, sino debatir las ideas. Y a mi no ha aparecido una defensora de la mujer que me explique científicamente como llamar a extraer a un ser que se forma en el vientre de una mujer y terminar con su ciclo de formación. Yo no encuentro otro término que asesinato. Una casa es una casa, aunque no se termine, una camisa es una camisa, esté en la fábrica o colgada en nuestro ropero. Una vida es una vida, desde que dos cromosomas se unen hasta que el corazón se detiene.

Los cucuruchos y los cristianos debemos alzar la voz y defender la vida. Septiembre es mes mariano, mes en que recordamos uno de los nacimientos más importantes para la Iglesia, el de nuestra Madre Amantísima, mes en que, histórica y políticamente, nacimos como país. Defendamos la vida
Volver   Reine Jesús por Siempre
Dice el tango, volver con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Mi generación tiene mucho de transición. Pasamos de las maquinas Olivetti y el FJ al Copy Paste y los avanzados programas. De la televisión blanco y negro a la pantallas plasma y el control remoto.

También vimos crecer a la ciudad. Muchos orgullosamente “dejamos el ombligo” cerca o dentro del Centro Histórico y las condiciones de la vida nos han llevado más allá de la 18 calle, pero hay cosas que no pierden su magia.

Por ello, pese a que hay más tránsito, más baches, se han ido los negocios y las personas que conocimos y llegan otros negocios, otros precios y hasta otros productos. Pero afortunadamente hay cosas que cambian, pero no desaparecen y como los buenos vinos se mantienen.

Y es que hay una extraordinaria magia desde que nos acercamos a las calles, vemos los negocios que complican el tránsito de los vehículos pero que alegran el ambiente ofreciendo buñuelos, tostadas y garnachas

El centenario atrio, cada vez se aprecia menos por los vendedores y amplios vehículos pero guarda nostálgicamente los primeros domingos cuando desde su campanario se quemaba una piñata con el diablo.

El bicentenario templo invita y aunque nuestras devociones encuentran muchos espacios para rezar a sus costados como la Dolorosa, Hermano Pedro y el Cristo del Amor, es inevitable posar la vista en la nave central, donde ella, la Reina de Guatemala, la Alcaldesa Perpetua de la Ciudad Capital, la que tiene coronación pontificia y nos espera para abrir un espacio en su regazo como lo hace con todos sus hijos nos recibe.

Octubre es un mes especial para los guatemaltecos. Los mismos cucuruchos hacemos una pausa entre las marchas y las velaciones para mostrar nuestra orgullosa identidad mariana.

Porque desde pequeños, al igual que con las tradiciones cuaresmales, nos llevaron en brazos y de la mano. Porque aprendimos que aparte de terminar las clases, había otra hermosa razón para esperar el décimo mes del año.

Por ello le invito, si aún no lo ha hecho a darse un paseo por el Centro Histórico. Allá cerca de Gerona. Dejé su vehículo en un lugar seguro y camine, deguste de nuevo “El Centro” Tomé un vaso de atol y una su tostada, o tal vez un rellenito y un buñuelo Dese el gusto de sentarse un rato en el atrio.

Pero sobre todo tómese 15 minutos, rece un rosario, suba a venerarla y dese el gusto de compartir sus penas, sus sueños, sus alegrías y penas, sus necesidades y todo lo que necesite con ella. Ella lo tomará en su manto y como en las Bodas de Caná intercederá ante su Hijo para que todo salga bien. Si aun no lo ha hecho le invito a que vuelva éste mes al Centro Histórico, vuelva a Santo Domingo…. Vuelva a los pies de la Virgen del Rosario. Juan Francisco Romero Martínez
  Escucho constantemente que la Iglesia está atrasada y vive en siglos pasados. Como diría Juan XXIII, a veces hay que fijarse en los signos de los tiempos. Y a un mes de terminar el año calendario, la Iglesia ha concluido el año litúrgico con la hermosa fiesta de Cristo Rey. La Iglesia, contrario a lo que muchos piensan, va un paso delante de ciertas cosas.

Mientras saludaba al hermoso nazareno moreno en Candelaria, pensaba que tan cierta es esa máxima de Jesús como Rey hoy día. Y es que su reinado tiene hoy muchos pretendientes que en forma abierta o solapada nos cuestionan a cada momento y a cada instante sobre que lugar le damos a Dios en nuestras vidas.

Es fácil decirlo, pero no difícil de hacerlo. El día a día, el corre corre, las penas de la falta de trabajo, las deudas o compromisos por venir. No digamos la abrumadora sociedad informativa que nos llena de datos y cosas que hacen que pensemos en forma distinta.

Tuve oportunidad de platicar con un cucurucho mayor mientras hacíamos fila para inscribirnos para el próximo Jueves Blanco. No sentí el tiempo, siempre la difícil pero hermosa tarea de dibujar en la mente ese hermoso escenario del antañón Centro Histórico. Como siempre pasa, mi “amigo de fila” como llamamos los cucuruchos a ese compañero que hace más apetecible la ansiada cita anual con el cartabón, hizo relativamente corta e interesante la espera, al extremo que llegue a lamentar cuando la fila terminó.

No deje de envidiar esa época donde había más tiempo para Dios, según yo, y menos para preocuparnos del costo de la gasolina, la tarjeta, las deudas, la violencia, las falsas promesas, etc.

Y pensé si es una utopía volver a ese tiempo. Tiempos pasados siempre serán mejores dicen, lo empiezo a entender ahora donde los actuales ritmos y modas me parecen de tan poca calidad, con la música de “mi tiempo”. ¿De verdad ya no se puede en este agitado y tecnológico siglo XXI volver a ratificar el reinado de Cristo Rey?

Pienso que no. Y quienes ansiosamente empezamos con la cuenta regresiva para llegar al período cuaresmal debe, al menos intentar, ratificar ese reinado en todos los ambientes donde nos desenvolvemos. En la familia, en el trabajo, en el estudio, en los lugares que habitualmente frecuentamos, con los amigos, con los hijos, con los compañeros, con los que creen, y por que no con los que ni son amigos ni creen.

Empezaba la misa y el hermoso canto Reine Jesús por Siempre se empezó a escuchar. Pensé que esa utopía es un interesante reto para esta época de adviento. Que las compras, las visitas, los convivios y el corre corre que nos atormenta no nos quite de la mente que Jesús debe reinar por siempre y sobre todo, como buenos cucuruchos, como buenos apóstoles divulgar y recordar esa máxima. Yo quiero intentarlo ¿y usted?

 

 

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